Todos debemos tener un ritual básico para cuidar nuestro pelo. Aunque luego utilicemos uno u otro champú o producto de styling dependiendo de nuestro estado capilar, tenemos que tener en cuenta cuales son los pasos principales para lucirlo sano.
En este apartado podrás verlo mejor.
Champú
Pon una cantidad del tamaño de una avellana en la mano y aplica el champú con un suave masaje con las yemas de los dedos sobre el cuero cabelludo. Se absorberán mejor todos los componentes, no estropearás el pelo frotándolo y además disfrutarás de un masaje relajante.
Acondicionador y mascarilla
Es muy importante que sepamos la función de cada uno. Por eso, consideramos que es mejor hablar de uno y otro por separado.
- Acondicionador: Un mito muy extendido es que el acondicionador aporta grasa. Eso no es cierto. El acondicionador es al pelo lo que la crema hidratante a nuestra cara, y no debemos olvidarnos de él a no ser de que hablemos de un pelo muy graso. Al igual que todas las mañanas hidratamos la piel con nuestra crema habitual, cada vez que nos duchamos debemos aplicar un acondicionador. Con el champú ya aclarado, peinamos, escurrimos el pelo y procedemos a extender el producto de medios a puntas. Es mejor que lo dejemos actuar en un moño unos minutos, así que puedes aprovechar para lavarte el cuerpo. Si utilizas el que debes y la cantidad adecuada según nuestro tipo de cabello, nuestra melena lucirá perfecta.
- Mascarilla: Aporta una inyección de hidratación extra. A diferencia del acondicionador, la mascarilla la aplicaremos una o dos veces por semana, dependiendo del tipo de pelo. Después de aclarar el champú y cepillar el pelo, aplicaremos la mascarilla de medios a puntas y la dejaremos actuar en un moño uno minutos. Para un extra de hidratación, sal de la ducha con el moño dejándolo aún más tiempo. Intenta aclarar después con agua fría para sellar la cutícula.
Después de mantener el pelo en un turbante durante unos 15 minutos para que seque y evitar en lo posible el secador, procederemos al secado. Es más recomendable dejar secar al pelo al aire libre para evitar dañarlo con el secador, aunque puedes utilizar este aparato con el aire templado y a 20 cm, para evitar que el calor no deshidrate el pelo y se abran las cutículas. Rocía un spray protector térmico por el pelo para protegerlo más aún, y cuando comiences, seca cada mechón de raíces a puntas evitando calentarlo demasiado. Si tienes prisa, algo habitual hoy en día, el mejor consejo siempre es aumentar la velocidad del aire, no la temperatura. Para un resultado con brillo de peluquería, seca mechón a mechón desde la raíz hasta las puntas; las cutículas se alisarán dando un reflejo de espejo.
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