Para que tu cutis luzca resplandeciente, vamos a ver cómo tienes que cuidarlo según tu tipo de piel.
PIEL GRASA: Es esa piel que no te deja lucir nada más que brillos. El exceso de sebo provoca que te salgan más granitos, puntos negros y además que tengas un tono grisáceo en la piel, que es debido a la mala circulación de la sangre. Tienes que saber cuales son las causas, si es debido a tu herencia genética o es que estás haciendo mal uso de los productos y éstos son poco adecuados para ti. Puedes seguir estas pautas:
2. Echa un poco de tónico de efecto astringente en un algodón y extiéndelo por el rostro con suaves toques. Te refrescará y regulará la piel. No es un paso obligatorio pero sí de gran ayuda.
3. Hidrata la piel con algun sérum o fluido sin grasa que no obstruya los poros y la deje respirar. También existen cremas oil-free específicas que podrías aplicar. Estas pieles suelen tener más problemas de flacidez que de arrugas, así que alguna crema con colágeno no vendría mal en el caso de necesitarlo. No es necesario una crema especial de noche en un caso claro de piel grasa. Eso sí, no descuides la zona del contorno de los ojos.
4. Una vez a la semana, exfolia y aplícate una mascarilla específica para tu tipo de piel como son las de arcilla. Absorben cualquier exceso y regula la segregación de sebo.
PIEL SENSIBLE: Si tienes este tipo de piel, probablemente la tengas libre de impurezas, pero según se va cumpliendo años aparecen todos los síntomas de sensibilidad, como pueden ser rojeces, tirantez o deshidratación. Opta por productos sin fragancia y específicos para este problema, y para saber si te da reacción o no, prueba el producto sobre la parte interna de la muñeca durante 24 horas. La mimaremos y cuidaremos todo lo posible.
1. Lava tu cara dos veces al día con un limpiador transparente, sin perfume y a base de agua, secándola con unos toquecitos de toalla. Tambien puedes limpiar con leche desmaquillante para pieles sensibles que retirarás con una esponjita o algodón.
2. Puedes aplicar algún tónico específico empapando un algodón y a suaves toquecitos; debe ser sin alcohol y calmante.
3. Extiende una crema hidratante tambien específica y ten cuidado de no frotar demasiado. Normalmente estas cremas llevan protección solar, pero por si acaso, mejor con SFP alto.
4. Aunque se diga que las pieles sensibles no hay que exfoliarlas, una vez por semana aplica una exfoliación suave con un leve masaje. Igualmente, después extiende una mascarilla calmante.
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