Unas palabritas que solemos leer en algunos botes son: sin parabenos (o parabenes). Y no tenemos ni idea de qué significa. Sólo pensamos "pues bien, será mejor". Bueno, aquí os dejo lo que son los parabenos.
Los parabenos o parabenes son un grupo de conservantes con metanol, etano o propano y suelen tener los códigos famosos E214, E215, E216, E217, E218 y E219, aunque en cosmética sus nombres son Benzoato de sodio, Sodium (y Ammonium) y Laureate Sulphate. Todo palabras de estas que sólo entienden los trabajadores de laboratorios y demás, pero que a los demás mortales nos suenan a chino. Así que para entendernos mejor: son sustancias orgánicas que las podemos encontrar en alimentos como los arándanos, por lo que nuestro cuerpo las asimilará bien, al ser ingerido. El problema viene cuando son parabenos sintéticos, artificiales. Vamos, sin origen orgánico.
¿Para qué son?
Son conservantes que encontramos en cosas como las cremas, los dentífricos, champús, maquillaje, ... aunque también conservan productos que comemos como la bollería, los precocinados, refrescos, ...
o en productos de farmacia como por ejemplo los jarabes o los antibióticos. Lo que van a hacer, va a ser ayudar a que no se infecten de microbios, hongos o bacterias.
¿Y cómo de buenos son para nosotros?
Están aprobados por las autoridades sanitarias de Europa y de España, y no se consideran tóxicos porque nuestro organismo los absorbe y elimina rápidamente.
El tema viene cuando, en un estudio realizado por oncólogos de Edinburgo, se dieron cuenta de que los parabenos se comportaban de forma parecida a los estrógenos, algo que podía contribuir al desarrollo del cáncer de mama. Pero no se llegó a sacar ninguna conclusión clara, ni habiéndose realizado más estudios del mismo tipo.
Además, otros estudios llegaron a la conclusión de que, aunque los parabenos son bien absorbidos por el cuerpo cuando los consumimos vía oral, cuando se tratan de ser absorbidos por la piel, su eliminación no es ni tan sencilla ni tan rápida.
La conclusión general es que no ha habido ningún estudio concluyente, y que se sigue clasificando por las autoridades sanitarias como un producto "no tóxico", por lo que se sigue utilizando de la misma manera.
Así que volvemos a lo de siempre: cualquier cosa en pequeñas cantidades no es perjudicial. Lo único que hay que tener en cuenta es todo lo que consumimos, para evitar acumular en el cuerpo (en la mayor medida posible) productos químicos y conservantes innecesarios.
Nunca os acostaréis sin saber una cosa más. ¡Un beso!
domingo, 5 de octubre de 2014
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